Historia Nico

Somos Cristina y Miguel Ángel, papás de Nicolás, de 7 años. Cuando llegó Nicolás nos llenó de alegría, era un bebé muy deseado y nada nos hacía sospechar que no podía oír nada de todo lo que le decíamos. Su detección temprana fue muy importante, tras varias otoemisiones y tres potenciales evocados, le diagnosticaron sordera profunda bilateral. Todo parecía una pesadilla, pero había una solución: el implante coclear. Acudimos a atención temprana desde que tenía tres meses. Cuando cumplió un año le pusieron su primer implante y al cumplir los dos años, el segundo.

Nos volcamos en ayudarle y optamos por una huida hacia delante, pero el cambio más importante lo vivimos cuando fuimos a la sesión de verano de la Clínica John Tracy, allí nuestra amargura se cambió por una fuerza especial para luchar y conocimos a Fernanda Hinojosa que ha guiado nuestros pasos hasta donde estamos ahora. Comenzamos a trabajar de forma natural bajo las pautas de la Terapia Auditiva-Verbal™ con el seguimiento de una terapeuta certificada que garantiza la vigilancia y el desarrollo de una forma global. Actualmente cursa primero de primaria sin ninguna ayuda externa ni profesor de apoyo, únicamente usando su sistema de FM en las clases y estudiando como los niños de su edad, obteniendo muy buenos resultados. Estamos terminando una evaluación con Naira y Fernanda, ya que su terapia consta de un par de sesiones al año de seguimiento y una evaluación anual.

Han sido cuatro años de trabajo intenso desde que empezamos a trabajar con Fer y Naira, años en los que nos hemos sentido entendidos y respaldados para poder ser parte activa de los avances de Nicolás, ellas nos dieron las herramientas y las fuerzas para que hoy podamos decir que Nicolás es totalmente competente en su clase, siendo un niño más, donde su sordera no se ha convertido en ninguna limitación para su desarrollo. Es complicado poder medirlo, pero estamos convencidos de que Nicolás está en el mismo nivel que estaría si no hubiera nacido sordo, y no tenemos duda de que está preparado para afrontar el futuro con las mismas expectativas que cualquier otro niño de su edad.