Historia de David

Nuestra historia con la hipoacusia comienza cuando David pierde la audición con un año a causa de una meningitis. El diagnóstico es desmoralizador: tiene una pérdida severa en el oído izquierdo y profunda en el derecho. Como todos los padres en esa situación, a pesar del shock inicial y de la pena inmensa, nos ponemos a ver las mejores opciones y en menos de un mes  a partir del diagnóstico comienza a llevar audífonos.

El niño responde muy bien y aunque de momento es candidato  a implante coclear en el oído  derecho, hay que esperar a ver cómo responde con los audífonos. También  empezamos con las sesiones de logopedia en el hospital.

Son meses de mucha incertidumbre y preguntas continuas: ¿hablará  bien?  ¿entiende lo que le digo?… Afortunadamente parece que todo va bien, pero aunque todos nos decían que el niño iba fenomenal nosotros teníamos algunas dudas y sensaciones  de que no todo estaba tan claro.

dibujo-david-LCuando David tiene dos años y medio conocemos a través  de una amiga la Terapia Auditiva-Verbal™ y a Fernanda Hinojosa. Fue todo un descubrimiento y otra manera de entender la logopedia. Al principio estábamos incluso un poco escépticos  porque no tenía  nada que ver con lo anterior.

¿Escuchar? ¿Revisar audición los padres? ¿Taparse los labios? ¿Burbuja auditiva? ¿Sonidos de Ling? ¿Sándwich auditivo? ¿Clínica John Tracy?

A partir de ese momento tenemos que cambiar la manera de pensar: él tiene que aprender a hablar escuchando lo mejor posible a través  de la tecnología de que disponemos, no hay que gesticular ni entonar exageradamente,  tiene que ampliar su burbuja auditiva ¡La principal logopedia es en casa!

Conceptos que hasta ese momento no habíamos oído nunca… pero la TAV funciona y ¡muy bien!

Con esto no quiero decir que el camino no sea largo pero el resultado merece la pena. David va al cole con su hermana,  estudia inglés,  juega a fútbol,  va a pintura, en verano a clase de vela, campamentos  de verano, es decir,  una vida absolutamente normal para un niño de su edad que es lo que los padres quieren para sus hijos. No necesita ningún apoyo especial excepto el sistema de FM para ambientes ruidosos como la clase, etc.

Ahora seguimos en contacto con la TAV a través  de  Naira y su evaluación  anual a David. Aunque todo va muy bien seguimos controlando que su evolución  siga a la de los niños  de su edad y sabemos que tenemos un apoyo cerca.

Creo que nunca podremos  agradecer suficiente a Fer su trabajo y su insistencia en implicarnos y enseñarnos a comprobar audiometrías, audífonos, a “ser auditivos”… y, sobre todo, su cariño a David.