Historia Daniel

Hola, tenemos un hijo de tres años, Daniel. Él nació sano, pero a los siete meses tuvo una meningitis neumocócica bacteriana que hizo que tuviera que permanecer dos meses hospitalizado. Cuando salimos de allí, le quedó como secuela una hipoacusia bilateral, moderada en el oído derecho y profunda en el oído izquierdo. Fue lo menos malo que le pudo pasar, y además, ya salió diagnosticado, por lo visto es una de las secuelas más frecuentes de esa enfermedad.

dibujo-daniel2En un mes ya le pusieron audífonos, el peque tenía diez meses. Estuvo oyendo siete meses y llevaba tres sin oír bien. Fue duro ver a mi pequeñín con unos audífonos que eran más grandes que sus orejitas…Como era tan pequeño Daniel no sabía hablar, balbuceaba, pero a mí, sin saber absolutamente nada del mundo de la hipoacusia, algo me decía que necesitaría logopedia o “algo” para aprender a hablar, si tenía dificultades para oír… Me preocupaba mucho que “hablara raro”… Tuve la suerte de que el otorrino que le estaba viendo en el hospital, al consultarle sobre si necesitaría logopedia, me dijo que “eso ya me lo diría su pediatra”… Con esa respuesta no me quedó más remedio que investigar en internet… Di con una web que me descubrió un mundo nuevo, t-oigo.com, y me decidí a contar mi historia y pedir ayuda a los papás de otros niños sordos, a ver qué opinaban. En pocos días recibí un montón de respuestas y, por supuesto, todos me decían que Daniel necesitaba logopeda ya! Y muchos me recomendaban a Fernanda Hinojosa… Así que conseguí su número, pude hablar con ella y estuvo viendo a Daniel en huecos que iba teniendo desde mayo de 2012 (Daniel tenía casi un año) hasta julio. En septiembre ya pudo asignarnos día y hora en su agenda. Íbamos un día a la semana, con ella al principio y luego también con Naira Delgado.

Seguían la Terapia Auditiva Verbal™. Yo no había oído hablar de esta terapia, ni de ninguna otra (sabía que existía la lengua de signos, el leer los labios, pero ni siquiera entendía muy bien eso de “lenguaje bimodal”, por ejemplo…). Pasamos un invierno muy duro, porque Daniel, al que sacamos de la guardería después de su enfermedad y habíamos vuelto a llevarle por recomendación del psicólogo de atención temprana, para que estuviera con otros niños, estaba con otitis serosas recurrentes. Mocos en los oídos, vamos. Con lo cual, no oía ni torta. Era angustioso verle dando golpes, gritando, para hacer ruido, estaba muy, muy inquieto… Un horror. Fernanda nos recomendó que le viera un otorrino infantil especializado en el oído medio, pero como estábamos con otro otorrino, y con revisiones varias a consecuencia de la meningitis, nos echaba para atrás ir a otro médico más…

dibujo-daniel1En mayo de 2013 nos invitaron a una jornada para familias de niños con hipoacusia y conocimos al famoso otorrino, a quien siempre digo que le voy a hacer un monumento. Concertamos una cita y empezó a tratarle él. Desde entonces está muchísimo mejor, creo que tuvo una o dos otitis ese invierno.

También descubrimos un centro de audiología que nada tiene que ver con el lugar donde compramos los audífonos (y que nos recomendó el primer otorrino, ese que no sabía si necesitaría logopedia…).

Desde entonces, todo ha ido mejor, mejor, mejor… Tengo un vídeo del segundo cumpleaños de Daniel en el que prácticamente sólo decía “Atata”… En un año le hizo Naira la evaluación y según los tests Daniel estaba en la media de los niños de su edad cronológica (no auditiva). No nos lo podíamos creer. Decía frases como “papá, sube el volumen, que no se escucha”. Y su voz!! Tiene una voz absolutamente normal, no “habla raro” en absoluto!!! En septiembre de 2014 empezó el cole, en un sitio nuevo, nada que ver con su guardería, con compañeros nuevos… Las profesoras estaban asombradas porque Daniel hablaba muy bien (aunque no hablaba “tan” bien, tenían las expectativas muy bajas). A mí me preocupaba la relación con los demás niños, porque en la guarde siempre nos decían que no se relacionaba demasiado, aunque aún eran muy pequeños… Pues en el cole tiene un montón de amiguitos, cuando vamos a recogerle no quiere irse, quiere quedarse jugando con ellos, y las veces que podemos y nos quedamos, nos encanta verle cómo corre, juega, se ríe, se abraza… con sus amiguitos y amiguitas!!! Nadie que no haya tenido la inquietud de tener un hijo sordo puede entenderme…

Tengo que decir que solamente tiene la secuela de la hipoacusia, pero con nueve meses no sabíamos si podía tener alguna otra secuela más, por lo que han sido años, sobre todo el primero después de la enfermedad, muy duros, en los que Fernanda y Naira nos apoyaron y ayudaron muchísimo. Ellas fueron las que nos dijeron que debería ir a un centro de psicomotricidad, porque la TAV no es sólo una técnica de logopedia, mira mucho mas allá (se centra mucho en la familia, por ejemplo). Recuerdo un correo que le envié a Fernanda en el que le manifestaba mis temores, y ella me dijo, en esencia, que el cerebro de los niños es increíble, y que ella “confiaba en el cerebro de Daniel”… A día de hoy, Daniel es un trasto que habla por los codos, aún tenemos mucho que hacer, pero estoy muy orgullosa de él, mi hijo es fuerte y podrá con todo, conseguirá todo lo que quiera. Quizá con más esfuerzo que otros, pero bueno, así lo valoraremos más. Olvidaba mencionar que en el colegio (es concertado) tiene dos profesoras de apoyo, una de audición y lenguaje y otra de PT. Tiene dos sesiones a la semana con cada una. Todas dentro del aula, junto a sus compañeros. La tutora nos ha dicho recientemente que académicamente está en la media, que algunas cosas le cuesta adquirirlas porque es muy inquieto y se distrae con facilidad. Tiene tres años y 28 compañeros más en su aula, yo creo que es bastante normal que se distraiga… Pero lo trabajaremos!!!Para mí es muy importante también estar en contacto con otros padres de niños con deficiencia auditiva, nos entendemos como nadie, y si sus hijos son más mayores han pasado por muchas de las cosas que nosotros estamos pasando, y nos pueden contar su experiencia, su opinión… Además ver cómo hablan, cómo estudian, cómo se relacionan, cómo se comportan… todo eso anima un montón!!!

No sé qué más contar, aparte de que también quiero hacer un monumento a Fernanda y a Naira!!!

Espero haber ayudado a alguien contando mi historia.